A menudo solemos consumir zumos pensando que vamos a obtener los mismos beneficios que comiendo una pieza de fruta. Esto no es así, y os explicaré por qué:

– Cuando bebemos zumos, estamos dejando de lado la FIBRA, parte importantísima de las frutas y hortalizas.
– Para hacernos un zumo de naranja, necesitamos por lo menos 3 ó 4 naranjas pero… nos comeríamos 3 ó 4 naranjas de golpe? Seguro que no. Es decir, el zumo tiene mucho menos poder saciante.
– El azúcar de la fruta, cuando la tomamos masticada, no sube el índice glucémico, tarda más en absorberse y, por supuesto, no es la clase de azúcar que deberíamos evitar. Para mi, una fruta lleva 0 azúcares de este tipo.
– Derribando otro mito sobre las frutas, éstas no engordan más por la noche ni después de comer. La fruta no tiene brazos, por lo tanto no llevan reloj y no saben qué hora es. 😉
– El plátano, uva, melón… siempre demonizadas, son frutas estupendas que podemos consumir sin ningún problema.
– Se está viendo un incremento de caries importante en bebés y niños que toman zumos de manera habitual.

Espero haberos abierto un poquito los ojos con los zumos, nos seguimos leyendo!

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